sábado, 9 de julio de 2011

LA COMUNICACIÓN Y SUS PROBLEMAS

La comunicación puede entenderé como un intercambio, una interrelación, un diálogo, como vida en sociedad de las personas, relacionado con la necesidad de satisfacer los deseos y no puede existir sin el lenguaje. La comunicación es el pensamiento compartido y no puede existir pensamiento sin palabras.

La comunicación nunca es fácil, ni aun entre personas que tienen muchos dones o valores y experiencias comunes. Las parejas que han vivido juntas durante muchos años, todavía tienen malentendidos todos los días. No es pues sorprendente que haya poca comunicación entre personas que aún no se conocen bien y que pueden desconfiar del otro o sentirse antagonistas. Independientemente de lo que usted diga, debe esperar a que la otra parte, casi siempre, oiga algo diferente. Mala interpretación o tergiversación de las ideas.

En la comunicación se dan tres grandes problemas: primero, los negociadores pueden no estar dirigiéndose al otro u otros, o, por lo menos, no de manera que puedan ser comprendidos. Con frecuencia, cada parte se ha dado por sometida respecto de la otra, y esto hace que ya no prueben una comunicación seria. En cambio, hablan solo para impresionar a los asistentes o a sus elegidos. En vez de intentar dirigirse a su contendiente hacia un acuerdo mutuamente aceptable, tratan de hacerle zancadilla. En lugar de tratar de convencer a su pareja de que adopten aptitudes más constructivas o dar pasos más eficientes, se esfuerzan por convencer a los electores o espectadores a que se dividan. La comunicación efectiva entre las partes es prácticamente imposible si cada una está pendiente de la actitud del público, es decir, de los demás.

Aunque usted le hable a la otra parte en forma directa y clara, es posible que ella no lo escuche. Este es el segundo problema en la comunicación. Observe con cuánta frecuencia las personas parecen no prestar atención a lo que usted dice. Probablemente con la misma frecuencia usted será incapaz de repetir lo que ellas han dicho. En una negociación, puede suceder que usted esté tan ocupado pensando en lo próximo que va a decir, en cómo va a responder a ese último punto o en la manera de expresar su próxima argumentación, que se le olvide escuchar lo que la otra parte está diciendo ahora. O usted puede estar escuchando con mayor atención a sus electores que a la otra parte.

AI fin y al cabo, es a sus electores a quienes debe rendir cuentas por los resultados de la negociación. Son ellos a quienes está tratando de satisfacer, y por tanto, no es sorprendente que usted quiera prestarles mucha atención. Pero si usted no escucha lo que dice la otra parte, no habrá comunicación.

El tercer problema en la comunicación son los malentendidos. Lo que el uno dice puede ser malinterpretado por el otro. Aun cuando los negociadores están en la misma habitación, la comunicación del uno al otro puede parecer como el envío de señales de humo cuando hace mucho viento. Cuando las partes hablan idiomas diferentes, la posibilidad de malas interpretaciones se multiplica. Por ejemplo, en idioma persa, la palabra "compromiso" parece carecer del significado positivo que tiene en inglés como "una solución intermedia que ambos pueden aceptar", y tener solo un significado negativo como en "nuestra integridad se vio comprometida". De manera similar, la palabra "mediador" en persa sugiere "entrometido", alguien que interviene sin ser invitado.

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